Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

martes, 29 de diciembre de 2015

El barro en tus manos



Jeff Kovalsky




Aquello que miramos y no podemos ver es... lo simple. Y así, si casi no has tocado el barro, eres él. Cuartea. Elabora. Fragua. Bruñe. Construye. Lustra. Moldea. Alfarea. Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro. Te tienes... te lees. Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo. Te sabes, te dices...

...Lo simple sólo es barro en tus manos, la vida.








Jeff Kovalsky













Romeo Ranoco

Parvada



                                                 

Ícaro



Ícaro







Yo, bebedor de aire,
en tu beso reconozco la tierra.

Tan distinta la piel,
en los dos vientres de tu beso,
un lenguaje con espacios blancos de lentitud y noche,
un ritual de costumbres muy ajenas
que marca en la muñeca el reloj de luna...
la diferencia horaria de nuestra intimidad.

El azul va por delante en la piel de tu beso.
Cuando yo abro los ojos, tú me los cierras.
Cuando tú abres los míos, yo me deslumbro.

No sé si he sido náufrago allí,
en la ínsula de tu lluvia pendiente de mis labios.
No sé si fuiste la náufraga aquí,
en las ruinas de mi boca perdida por tu nuca
y rota por los jirones que hasta el uno eran historia.

Pero cruzo este océano
si mi destino negro
es el blanco imprevisto, curioso y letal de tu amor,
y si mi soledad, como un perro callejero,
se viene con mi luna de raza, de malamadre.

Es una rabia lagarta
la que cierra los labios y las puertas
a los recién llegados.

Sórdida gente triste,
gente esquiva que nunca ha salido de sí.
No recorren el aire, ni la tierra.
No se pierden.
No han sentido en su tez la luz de una pureza
que nos salva y renace del dulce cuchillo de lo nuestro,
no conocen los labios de otra lengua,
no aman lo que se esconde
entre la saliva de lo invisible y la pasión
de nacerse a cada ingle.

No aprenden a besar.

Yo bebí de tu tierra y me bebiste el aire sucio de antaño,
ahora cuando el aire se pone en pie de guerra,
me quedan los ojos que por inventar acallan palabras muertas.

Yo, que bebo de tu aire.
Nazco y me reconzco.

Me enseñaste a besar, sin rozar.

Por favor, un gin tonic azul antes que el aire me sorbe.
Antes que tu tierra sea mi sangre.




 Ícaro ©








 
Ícaro




Kiss me deadly (1955)





























Querencia

 ....




Usar y tirar.

Gracias. 

Recordatorio cíclico para acordarme de no creerme promesas ni prometer.

Es muy sano.

A la vista está.

Jajajajaja ¡¡¡¡¡

Obras son amores y no, buenas razones.


....



Ícaro






Un lustro a la borda, mientras bordo viejas palabras de amor y viajes a la cicatriz futura.

{Ríome de ayeres endebles y ególatras}


Ayer perdido en el infinito y ahora, en la parvada, en aquella cicatriz que cada vez que la sientes, que la notas, sin ser vista te hierve y te acurruca en el infinito de allende, como bandada de pájaros ícarianos que liban del sol la muerte más lenta pero, por supuesto, esperan que la estrecha vida arreste la última nube antes que encapotado, el cielo llueva sobre mojado...

Y la parvada, da bandazos, mientras el infinito se jacta de ser ayer, antes, nunca.... y el futuro un guiso de rayos de miel grandilocuente, un hilo de voz tullida, unas piernas de manos y unos dedos de ondulados cabellos lacios y grises... turbio paisaje: el infinito endemoniadamente arrastrándose por el plexo de las hormigax y el futuro anclado de las ancas de áquel que sin madre pare el mundo mañana. Que sólo pudo nacer dos veces. Ni una más.

¿Es más que su sabor el gusto a la vida...?

Es todo, el absoluto y el redomado; el perdido y el recordado.

Y se deja macerar, cocinar, en ebullición y al fundirse... se evapora.

Tan sólo queda el regusto, recalcitrante  y agriamente caramelizado... incubando porqués y quizás, desmintiendo inercias y viejas costumbres, destrozando la luz del azul y el azul de su fuente. Manaban chorros de aire puro y escupía su alegría el esputo de lágrimas de dicha. Y ahora, mientras el infinito perdido anda vagando, el maldito recuerdo se enjaula en un laberinto dónde la salida queda eterna y la entrada... sólo es luciérnaga en las noches más cerdas, más perras, más sucias...

¿Es más que su aroma el gusto a la vida....?

Saberse perdido es una forma de encontrar respuesta a los silencios. Saberse en tierra, camas, labios y manos de hoyes y nuncas es un modo de reencontrar el silencio en el vacío. Saberse vacío, pozo del agujero y ranura, muesca de la hierba es un sollozo para que la sonrisa encuentre del silencio la forma de vida... Saberse sin estarse, saberse sin tocarse, saberse desalmado, inocuo... es estirpe de nostalgia y raza de zarzas en el camino... Saberse y no creer en el infinito, es decididamente, la certeza... de que la mar, la orilla y el faro... se quedaron tan lejos que las aguas son columnas de piedras madres y el padre el martillo que las vara....


Ícaro




¿Es más que su recuerdo el gusto a la vida....?

Era mi vida, toda ella. Y ahora, apenas unas horas de volver a tocar una pizca de infinito he comprendido que perdí para siempre todo lo que era pureza, nobleza, humildad y sapiencia. Compromiso. Es una horrenda sensación de orfandad espiritual.

Le susurro...mi vida entera.

Ya no quedan preguntas sin respuesta, ni emociones en los silencios. Ni nostalgia en los matices, ni siquiera una pizca de querencia por aquello que fundió dos vidas en un universo. Ser consciente de esa oquedad inflama las cicatrices y distorsiona la realidad. ¿ Alguien camina por el aire... o nada por tierras angostas...? Ya no lo sé...ni quiero.

Amaré de su recuerdo lo que la luz enamoró al azul. Y sabré caminar por donde el dolor y las cicatrices te recuerdan que por primera vez en vida comprendí el sentido de nuestra existencia:

El camino lo siembra, mima, nutre y protege.. al buen querer.

Y ese, cuando acaba, por acabado o inanimado no es más que el esfuerzo cotidiano por hacer felices, por luchar, por creer y sentir que el infinito es ayer.

Qué mañana quizás no despierte.

Y ahora no siento estar vivo.


  Ícaro ©


{Rescaté del olvido este mugriento escrito. Rescaté del ayer, roído un retal... de como uno mismo crece a semejanza y coraje del hacia delante.}





Ícaro




Insisto, es sanísimo... tanto como beber tres litros de agua al día y de noche....

...tirar de la cadena al acabar.

Y cerrar la puerta, por favor.

Gracias.

La ventana se puede dejar entreabierta.

Corrientes.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Naderías....

San Agustín, retrato Philippe de Champaigne






                                 Texto de San Agustín en una postal navideña del siglo IV dC



                                 "Conversad y bromead entre vosotros, servíos bien,
                                 compartid libros de dulces palabras, intercambiad
                                 naderías y procuraros atenciones mutuas".


                                 San Agustín, Obispo de Hipona: Confesiones. Siglo IV











Cuidaros muchísimo y disfrutad de vuestros seres queridos, de las personas que amáis y os aman. Estaré ausente entre dos, tres semanas. Aunque a finales de mes saldrán publicados posts programados. Se acaba otro y empieza el dieciséis. La vida en esencia es puro camino... pura senda.

Que estas fechas tan entrañables, íntimas y abarcantes os den paz y alegría.

Os llevo en mi corazón.

Naderías....





lunes, 14 de diciembre de 2015

Heartwarming

De las andadas a los amores perros, de las esquirlas a si te he visto no me acuerdo.
Entre las unas y los otros.
Me quedo con la y.


Hugo & Ícaro

















[Press delete, read once]



Últimamente me castigo demasiado, severamente, olvido los placeres que los sentimientos, las emociones manan y me enrosco en los laberintos. 

El xeso empieza a emparanoiarme y me sabe a casi nada. Busco los tres "te amo" de mi Judas más querido y el perdón de mi reina, soy un ganapanes ácrata. Pero claro, seré imbécil, los tres "te amo" no se pueden comprar, alquilar, los "tres te amo" te los escupe quien bien te quiere y entre lo saborío que ando y entre tanto tumbo indolente espero que la tumba no me acicale con una ristra de laurel, que podría ser bien el matasellos para el inframundo.

No pasa nada.

Son épocas.


Ahora es época de vendimia. De aprender. De prepararse.

Y siguiendo con los espejismos, el amor perro es una divina excepción, es un oasis en el desierto. Es pura chispa, puro vicio, pura ternura. Sabe escuchar y discernir. Elegante y hermoso, bellísimo cuando se viste e inteligente cuando se desnuda jugando con los verbos transitivos. 


Momentos insospechadox.

Siento que la orquídea no es flor de un día, siento que las orquídeas son mi vida. Pero sé que no estoy preparado para que se me coma el dolor de cuajo y hasta entonces, hasta que me abra su camastro, hasta que me despeje y despoje de sábanas encandenadas y me den las buenas noches sus ojos, su mirada le seré leal donde más duele: en la sinceridad. Y ahí estoy, aquí entre los mimos de guante blanco y los payasetes que juegan con el agua tibia mientras se lavan despacio y entre risas, aguardando que las circunstancias se rindan. Mucho amor entre algodones. El algodón, es conocimiento.

Imagina. El silencio comido, corrido a besos. Imagina. Los cuadros de cara a la pared. Imagina. El rubor con cara de ángel endemoniándose. Imagina. No encontrar respuestas y preguntarle al estofado ruso que especias faltan y cuales huelgan. Soplar a un palmo, mientras se apelmaza el caldo, y se espesan las acuarelas por definir. Untar los dedos y comerse las muñecas. Restregar la espalda al suelo y que su sombra no se apiade. Imagina. El silencio chasqueando pellizcos, lametones, mordiscos y succionando poros enredados en una salsa calabresa hirviendo, mientras las uñax se dejan chupar como la cuchara de madera se deja querer por las malas lenguas. Mientras las uñax recuerdan, de un lado a otro, tantos cuadros rotos, tantos cuadros por colgar, tantos cuadros por redondear, por cuadrar, por olvidar. Tantos cuadros por nacer. Imagina, la dulce y tersa ira de Diox cuando no tiene nombre, tiene cuerpo de alma endiabladamente enigmática. Celosa de que los ojos extraños sólo se queden afuera, sin penetrar ni un milímetro más, ni unas horas de menos. Imagina. El reto, es sostener la mirada, sin pestañear. Y agachar. Rozarse de frente y olerse. Repasarse con los ojos cerrados. Y recordar aquel lugar donde el tiempo se nos muere al nacer el ritmo. El compás. Imagina, que no comes, que no te comen, que preparas el jaleo con harina de otro costal. Imagina que desbaratas rituales, intenciones, arquetipos que te desimaginan antiguas prendas, antiguas mañas, antiguas mariposas enjauladas entre cualquier jueves triste y el jueves de resurección.

Imagina que Diox te farfulla mirándote a los ojos y te esputa toda la fé olvidada, mientras uno se confiesa con todo el dolor del alma y toda la carne pagana.

E imagina el más absoluto de los silencios.
Sólo se toca la respiración, sólo se roza la inspiración.

Las manos se dan la cara.

Los labiox se muerden las ganas.

Los cuerpos, clavados en pie... a dos dedos del pulgar. El meñique se inquieta, impaciente.

Sosteniéndose, midiendo romperse. Asaltarse, quebrarse para entregarse a los cabos sueltos, a los nudos magros.

El más pequeño, siempre pasa inadvertido. Siempre parece que lo arrinconan. Pero.... no, preside el esplendor.

De acero y fondo blanco, y un pequeño galón de cinc.

El más pequeño, no posee color, ni brillo, ni siquiera la fantasía necesaria para deslumbrar. Bajo el espejo. Y en diagonal desde el sillón de cuero zalamero, es como un santo y seña de la conciencia, de la consciencia. El más pequeño, guarda secretos y la más ortodoxa de las biblias carnales. No contiene letras, ni lecciones, ni te dice lo que se ha de hacer o deshacer. Pura simbología, su misión es pequeña. Recordar que la noche no es una gótica sombra, sino un camino sombrío... repleto de rosas y espinas, plagado de estrellas fugaces, de algunas luces y mucha oscuridad. Su valor es incalculable, nos posiciona. No en lugar, ni tiempo. Sino en espacio y aire. Aire y espacio. Despacio, despacio, despacio. Aire y espacio. Servilletas de acero y tenedores de papel. Cerveza y agua, mucha agua. Entre la mesita oval y los cuchillos de porcelana. El silencio tintinea, rasga y rompe. Y el cúmulo de pasos de cebra da lugar a un libro de cabecera..... El paisaje de mi tierra, la desnudez de mis tierras. Tómalas por y dónde quieras. Como gustes. Son a ratos tuyos, luego de nadie. Son nadies, los míos.

Olvidamos los
xesos. Los trapos y las tropas. Las luces. Las horas. Amanece. ¿O anochece....?

El
xeso duerme.

Huele a café denso, profundo, chorros de conversación sobre colillas y cenizas en el Monte del Olvido, en el dintel de tus manoscuenco.

El argumento se sostiene bajo las prendas desperdigadas por Pulgarcito.

La dulce y tersa ira de Diox, es como el alma y el cuerpo del más perro de los amores.

Su alma no deja de desprender lo que desearía encontrar más allá de aquellas cuatro paredes. No puede disimularlo. Hay miradas, ojos que entierran una atrayente nostalgia que desquicia a las palabras. De gestos apocados, mastica despacio y traga pausadamente. Mira serena y contempla la expectativa. Mientras sus cabellos parecen pendientes libres del lóbulo de la costumbre. Su alma es noble, auténtica y directa. Su celo es cazurro, sus celos humanos, sus miedos de persona persona persona y su angustia, compartida. ¿Quién no muerde, quién no ladra a sus angustias.....? 

 
Hablar con la boca llena es de mala educación, y si algo tenemos, es una peculiar educación, buena, suficiente y discreta. Tragamos y con las puntas de las servilletas las comisuras suben las cremalleras, descorchan los encajes y relamen las pequeñas motas de polvo, de polen. De adioses. Y de reencuentros imposibles en el olvido del nunca un lazo anudó más despacio que el correvuelanada de su soslayo.

Los botones hacen el resto.

El ojal de la prudencia.

Imperdonable, la tersa ira de Diox, imperdonable amor perro.





[Béndita paz interior. Huesos enterrados]


 Ícaro ©








Amela Subasic: Azuluz



www.amelasubasic.ca




Self-portrait. Amela Subasic

Girl before a mirror Amela Subasic







Nude Amela Subasic
Self-portrait. Amela Subasic






Portraits "Elma". Amela Subasic





Ícaro
Ícaro


Ícaro



Dream (Rising Moon with Red Aura) Amela Subasic

Sparklehorse: la chispa de tu brillantez siempre cabalgará


                                                                                    In memorian Mark Linkous




 


La cereza verde de tus uñas romas. 
La roja, madura por morder azuluz.
Y sus dedos largos deshojando las hebras del moño de la abuela natura.
La extensión azabache de la caótica ristra de ajos labiados que penden de un hilo.

Quebrándose.
Arrebujándose.
Las lágrimas de chocolate y ante ese mar que crespa y atempera a esa maldita....béndita espera.
Ante el sofá de rocas y crisantemos, de piedras y flujos.

Reflujo.
Influjo.
Flujo de ambrosía.
Una tarde cualquiera, un círculo de anodinos paseos que no llevan sino hasta alguien.

Irremediablemente, inexorable languidecer.
El firme piso de mesar al rebelde y lacio frenesí.
Una lucha intensa, perseverante, dislocada, vehemente y neonata.
Cada día se nace y deshace.

A cada alba se acicala y adormila las chispas de un chasqueo.
Para regurgitar desde el grito más ópaco y perdido.
Enciendo otro que se consume por su propia bocaza.
Apago, uno más que se desmenuza ante el Norte del Sur.

Persuadir, invadir y redimir.
Ahondar, resabiar y dirimir.
El abstracto y figurante rastro del hechizo.
Altibajos en el desorden.

Del camastro al púlpito.
De la ira al aceite.
De almohadas al escondite.
Del síncope suspendido, al viceversa de la traviesa.

Sopa de gansos y naïfs ronroneos.
Los ladridos en la pared. Lamiendo las uñas que se estiran al delirio del deliquio.
Y ella, jarapa de ensueño, entubada a la letanía.
No te sonará nada y se dejará hacer.

No volverás a entreleer y se mojarán las sábanas.
El sudor es una micción fantasmagórica cuando sin beberlo se quiere.
No cuadrarás los cinco lados.
Siempre hay uno que cojea.

Es lo que tienen los nones.
Cinco en cada mano.
En cada pie el ahinco.
Se correrán las cortinas....

....y los pares, calcetines del ayer.
Zapatos para un mañana.
...y a cada paso, dedos cruzados.
Entre las manos, un solo lazo.
 


Ícaro © 












Hombre

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser -y no ser- eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!


De Ángel fieramente humano. Blas de Otero







Ícaro de Melibea



 





Ícaro



                                         

Ícaro de Melibea



Ícaro

Vivian Maier: el traje más elegante es la humildad

                                                            
                                                                   A las impertinentes miradas que el espejo refleja







maier fractal
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Si la historia de esta mujer es real ―y todo parece indicar que lo es―, probablemente nos encontremos ante uno de los casos más extremos de obsesión por la aprehensión temporal y de soledad interior que haya dado la fotografía. Aunque nació en 1926, Vivian Maier sólo comenzó a existir en 2007. [Vivian Maier (1926-2009), cuyo trabajo hemos conocido a título póstumo, realizó cientos de miles de fotografías, algunos cortometrajes y registros de audio durante toda su vida, mientras trabajaba de niñera].

Cuando un joven aficionado a la historia, llamado John Maloof, compró una caja de fotografías antiguas en una de esas subastas vecinales a las que, a juzgar por lo que se ve en películas y series de televisión, los estadounidenses deben de ser muy aficionados. Según su propio relato, Maloof estaba buscando material con el que ilustrar un futuro libro acerca del Northwest Side de Chicago, donde se había mudado un par de años atrás. Pagó cerca de cuatrocientos dólares por la caja, pero en un primer vistazo consideró que su contenido no se ajustaba a lo que él necesitaba, así que las fotografías quedaron aparcadas hasta que el libro estuvo editado. Sólo después se detuvo a revisar con calma lo que había adquirido y descubrió un auténtico tesoro en forma de fotografías y negativos sin revelar. Desde entonces, su vida contó con dos pasiones nuevas: la fotografía a la vieja usanza y conocer a quién se escondía al otro lado de las instantáneas.





1954, New York, NY







Poco a poco, fue descubriendo a una mujer bastante excéntrica y tremendamente escurridiza. Al parecer, había trabajado como niñera residente para varias familias de Nueva York y Chicago, donde pasó la mayor parte de su vida. Seguir su pista se convirtió en un bendito infierno para Maloof, puesto que Vivian era aficionada a contar historias falsas acerca de su pasado y a no facilitar con frecuencia su verdadero nombre, un pequeño lujo que sólo pueden permitirse los ciudadanos de los países de carecen de documento nacional de identidad obligatorio. Vivian solía presentarse como francesa a las familias a las que servía ―supongo que lo hacía porque en el imaginario colectivo eso elevaba su caché de niñera al de institutriz―, pero lo cierto es que nació en Nueva York a principios del siglo XX; eso sí, hija de una francesa y de un austríaco, ambos judíos, que habían inmigrado a La Gran Manzana unos años antes. En algunas fuentes se afirma que pasó casi toda su niñez y juventud en Francia, pero no he encontrado datos concluyentes y no cabe duda de que únicamente poseía la nacionalidad estadounidense.



Undated, Canada

Todos los que convivieron con Vivian Maier afirman que nunca salía de casa sin alguna de sus cámaras Rolleiflex colgada del cuello; pero nadie recuerda haber visto jamás una foto realizada por ella ni habérselo solicitado en ninguna ocasión. Desde luego, ella tampoco se ponía demasiado pesada en enseñarlas: todo parece indicar que sólo fotografiaba para sí misma, que no concebía más público que su propio disfrute y que no se le pasaba por la cabeza la idea de la posteridad. No se le conocen amantes, ni siquiera amigos o amigas con los que se viera a menudo; pero tampoco se la define como una persona tímida o cohibida. Parece que los niños a los que cuidó la adoraban, y pasó largas temporadas en cada una de las casas en las que residió, por lo que se puede presumir que las familias a las que asistió estaban más que contentas con ella. Sus cientos de sorprendentes autorretratos revelan la personalidad de alguien humilde y bienintencionado, poseído por una curiosidad desbordante y por ese anhelo imposible de detener el tiempo que ha torturado a tantos creadores a lo largo de la historia. El examen de su legado material demostró que esos desesperados intentos por paralizar el transcurso de los días no sólo se manifestaban mediante la captación de imágenes estáticas, sino que Maier había grabado varias películas en Super-8 y fonografiado conversaciones con desconocidos que se encontraba por la calle, así como que se había dedicado a coleccionar miles de recortes de prensa cuidadosamente archivados en multitud de cuadernos, si bien todos ellos con el signo común de lo luctuoso: tan sólo guardaba obituarios y noticias sobre crímenes y sucesos escabrosos. Por las apariencias, alguien podría aventurar que se trataba de una marciana enviada para estudiar la naturaleza humana, de no ser porque su primer objeto de estudio era ella misma. En este sentido, llama muchísimo la atención que entre sus autorretratos no se encuentre ningún desnudo; aunque quizá sea pronto para aseverar ese extremo, dado que la mayor parte de su ingente trabajo permanece aún sin publicar. Y en rigor, y a pesar de contar con cerca de ciento cincuenta mil negativos, la obra conocida de Maier permanecerá incompleta para siempre, porque a menudo encuadraba sus fotos recortándolas una vez que las había revelado. De este modo, aunque se impriman todos los clichés, resultará imposible saber cómo las hubiese acabado su autora.




maier sorprendida

Algunos críticos han afirmado que su misteriosa historia resulta mucho más interesante que su obra, pero yo no estoy de acuerdo con ellos. En primer lugar, porque no creo que se pueda separar la una de la otra: el trabajo de cualquier artista lleva cuerpo y lleva alma, y sólo conociendo ambos pueden disfrutarse sus creaciones plenamente ―al fin y al cabo, su historia provocó su obra y su obra condicionó su historia―. En un plano más objetivo, creo que nos encontramos ante una auténtica maestra del robado; no tanto por su ortodoxia técnica, que ha sido criticada como algo deficiente en ocasiones, sino por poseer una puntería increíble para captar el momento justo donde el ser humano se muestra más humano, es decir: más extrañamente animal. Esos errores técnicos, que tampoco son frecuentes, se justifican fácilmente si tenemos en cuenta la dificultad de disimular los mamotretos con los que trabajaba ―en comparación con las miniaturas actualmente disponibles― y la urgencia de disparo que requería la plasmación de su idea; mientras que su habilidad para congelar el instante preciso sólo puede ser explicada por la posesión innata de una capacidad de observación y de una sensibilidad exacerbada combinada con una intuición prodigiosa: ¿cómo era capaz de saber lo que iba a ocurrir en los próximos segundos? Actualmente es posible disparar ráfagas amplias sin coste alguno, y así es cómo se consiguen la práctica totalidad de las fotografías impactantes; pero parece que los medios económicos con los que contaba Maier no le concedían ese lujo. Sin dejar de ser una mera aficionada, digamos que Maier obtenía con una caña de sedal y anzuelo lo que muchos profesionales actuales no logran ni con las redes de arrastre más tupidas.



Undated, New York, NY

En cualquier caso, su condición de aficionada se circunscribe al hecho de que jamás cobró ni pretendió cobrar por su trabajo. Nunca recibió ningún encargo ni lo persiguió; pero eso no quiere decir que su formación fuese estrictamente autodidacta: algunas fuentes refieren que, en su primera niñez, su madre y ella convivieron algún tiempo con una pionera de la fotografía surrealista llamada Jeanne J. Bertrand. He de confesar que jamás había escuchado su nombre, y la verdad es que resulta dificilísimo encontrar referencias acerca de esta mujer si no es, precisamente, en relación con Vivian Maier. La más aclaratoria me ha llegado gracias al trabajo de investigación realizado por claus01 para el blog artificial10. En su artículo incluye un enlace a una reproducción en “pdf” de una página del Boston Globe del 23 de agosto de 1902, donde se la describe como “la obrera que se ha convertido es uno de los más famosos fotógrafos de Connecticut”. (Éste es el enlace al referido blog, desde donde se puede acceder al facsímil: http://artificial10.wordpress.com/2011/03/20/pioneer-of-photography-jeanne-j-bertrand/)

1954, New York, NY

Muchas de sus fotografías desprenden también un finísimo sentido del humor y, en general, una pasión por la vida que contrasta con la imagen que parecen proyectar sus costumbres. Para la mayoría de los que han escrito sobre ella ha sido fácil definirla como una Mary Poppins que había cambiado el paraguas por una cámara de fotos, pero a mí me resulta una comparación de lo más superficial y desafortunada: la Poppins tenía amigos hasta dentro de las chimeneas, y esta mujer daba la impresión de ser una completa solitaria, por elección o por resignación. Lo que nunca sabremos es si, como a su colega de ficción, se le permitía sumergirse en mundos de fantasía con sólo dibujar un par de rayas de tiza en el suelo. Quizá eso explicaría muchas cosas.


1959, France


A través de estos enlaces, que yo sepa, se tiene acceso a la totalidad de las fotos realizadas por Vivian Maier que John Maloof ha tenido a bien compartir públicamente hasta el momento:
http://www.vivianmaier.com/
http://vivianmaier.blogspot.com.es/


maier espejo sonríe


(La búsqueda de John Maloof finalmente tuvo éxito: el 23 de abril de 2009, tras dos años siguiendo su pista, consiguió dar con el último domicilio de Vivian Maier. Desgraciadamente, Vivian había fallecido dos días antes a la edad estimada de ochenta y tres años.)




Garage Olimpo (1999)











Mi canción '15: "The first days of spring"

Ícaro











It's the first day of spring
And my life is starting over again
Well the trees grow, the river flows
And its water will wash away my sin
For I do believe that everyone
has one chance to fuck up their lives
Like a cut down tree, I will rise again
I'll be bigger, and stronger than ever before

If I'm still here hoping, that one day you may come back
If I'm still here hoping, that one day you may come back

There's a hope in every new seed
And every flower that grows on the Earth
And though I love you, and you know that
Well I no longer know what that's worth
And I'll come back to you, in a year or so
And rebuild ready to become
Oh the person, you believed in
Or the person that you used to love

If I'm still here hoping, that one day you may come back
If I'm still here hoping, that one day you may come back




Es el primer día de primavera
Y mi vida está empezando de nuevo
Los árboles crecen, el río fluye
Y su agua lavará mis pecados
Pues yo creo que todo el mundo tiene una oportunidad
De joderse la vida
Pero como un árbol cortado, me levantaré otra vez
Y seré más grande y más fuerte que nunca antes



Pues aún sigo aquí con la esperanza de que algún día vuelvas
Pues aún sigo aquí con la esperanza de que algún día vuelvas




Hay esperanza en cada nueva semilla
Y en cada flor que crece sobre la Tierra
Y aunque te amo, y lo sabes
Bueno ya no sé qué es lo que vale la pena
Pero volveré a ti en un año o así
Y reconstruiré, estaré listo para convertirme
En la persona en la que creías
En la persona que solías amar



Pues aún sigo aquí con la esperanza de que algún día vuelvas
Pues aún sigo aquí con la esperanza de que algún día vuelvas




C-man



Y cuando digo que algún día vuelvas es por y para aquella alma noble y pura que nació en nuestro interior, para que vuelva a brotar de aquellas maltrechas y secas flores salvajes. 

Es una canción sencilla, humilde pero su musicalidad y su violín balsámico anestesió una parte, fundamental por otra parte en mi interior, de mi vida. 

Esta canción me acompañó en muchos viajes, en tantas noches y al despertar. Me serenó y acunó, me desveló y mesó.

In crescendo su último minuto es tan emotivo que una y otra vez podría revivirlo e interiorizarlo como parte de una nana adulta para alivio y sosiego. Para, sonrisa serena y feliz. Para, amarme en el más dulce de los conticinios.

Hay muchísimas canciones este año que me han poseído y mecido. Muchas que me han atrapado, fascinado, tocado. Divertido y emocionado. Muchas que me traen grandiosos recuerdos y momentos. Insospechados, ¡ Cómo no !

La música es parte de mí. Sin ella, no sería yo. Ni mi yo, nada.... nadie.

Pero sin dudarlo me quedo con ésta, es un antes y después en mi vida.

Y ella ha sido leal, fiel y sincera compañera de sendas y simiente. Dulce simiente.

Nunca ha dejado de sonar y rozar mi alma.

Gracias por seguir emocionándome a cada instante... cada segundo son los primeros días de primavera.

Ícaro

viernes, 4 de diciembre de 2015

Limerence

                                                                                                                 A los despertares itinerantes



Fotografías:  Ícaro



...Y bajo la lápida invisible.. un faro en la piedrecita que flota, supervive y anida en cada orilla perdida que el mar de la esperanza troba para dejarse mojar en la sequía, para empaparse en la frontera sin agacharse, ni rendirse. Adueñándose del aire, sin salpicar. Arrimándose, sin encogerse, ni poseerse. Naciendo agua para que muera la tierra yerma. Cruzamos el sendero infinito tras el charco de nuestras manos. Cuenco. Besorbo. Y el precipicio zenital nos sonríe cómplice, sosegado, fértil. Nos une el amor. Por supuesto, que nos une el amor como se entiende cuando da al nudo el ombligo del mundo, y será que cada lazo es ombligo en un mundo que deseamos que nazca en cuerpo y alma. Nos ofrecemos y encontramos sin la esperanza de unir la eternidad en plebiscito, lo liviano en frágil, lo cotidiano en desidia, el entramado en jaula, crece y roza. Curte. Aprehende. Lo que nos convierte en intangible invisibilidad y  lo emocional, lo coetáneo en trascendente.

Nos une el amor, y ahí, las escrituras no existen.
Ni las que se registran, ni las sagradas.

Ni las que el viento se llevará o la marea embarrará.

...y bajo aquella lápida crecen
 unas frescas y sencillas flores.

Su aroma es el perfume de la paz soñada.

De nuevo, empieza a llover.

Siempre es así. 


Ícaro ©