Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

lunes, 30 de marzo de 2015

Zoótropo

Ícaro








Sin parangón.

El laberinto con sabor a coco. La jaula de la lengua y las alas, pestañas. Largas como una mirilla rema a un universo forjado en silencios. Tan largas como el periscopio de sus manos mordidas. Sonidos guturales, preñados de cariño y gestos prendados de amor puro, oleosos. Viscosos, profusos. El muchacho del noventa y siete, apuraba la cuchara. Lamía sus bordes y fornicaba con sus encías lo hondo. Desincrustaba cualquier enzima que osara quedar.

La fuente de la inspiración. El adoquín. El cuenco de unas manos. Las imágenes. Hipérbole. La argamasa, fresada. El mosaico y la luz vidriera de algún rayo de sol perdido.... Su vista muy cansada, fijada en el sueño que de noche corretea por el desvelo...

La abstracta pincelada de sus besos succionados y los labios fresones, esporas de otro crepúsculo cotidiano. Una rutina, una costumbre. Un hilo sutil, concatenado a ese ritmo endemoniadamente sereno que las imágenes quietas aceleran cuando los espejos juegan con los reflejos y ellos con los demás espejos...

El barro nuncio. La terracota sucia. El parquet crujiente y el taburete volador. Una patena ayer, ahora y mañana. Una patena tan noble e inocente que nadie podría cuestionar si la madera es más poderosa que el becerro de oro. La espiral de un recuerdo sordo, mudo. Los columpios del viento y el polvo de unas huellas invisibles. El laberinto de coco fundido al yunque de sus párpados hinchados y que alegran sus largas.... pestañazas como caricias eternas y frondosas en la selva negra de su cabaña voladora...

Cubismo ingrato. Encriptado placebo. Risa franca, explícita, sonora... contagiosa. Atronadora.

Sin parangón.

El amor es él.

Amar es comprenderle, guiarlo, aprehenderlo, disfrazarlo de verdad cuando no sabe que son las mentiras. Amor es mimarlo, cuidarlo, desandarle, mostrarle la partitura del buen camino cuando corretea por el cielo protector...y no adivina qué calles existen y aceras cruzan. Qué mundo es simiente y cuál averno.

Amarle es sentir que el alquitrán es hierba fresca, la hierba... mar y el mar un laberinto de coco acuoso. Un juego de barros para niños ancianos...

Sin semáforos, sin cebras ni hormigax voladoras. Sin miedos, ni luces guía... Sólo el faro de su presencia. La orilla de un océano sin nombre ni descubridores que le bauticen....

De frente, de bruces, de repente, de nada. De cara, de alma, de ternura y mimo.

Su camino es un zoótropo hasta el infinito y más alla....

Parece un sinsentido pero tiene más del que la imaginación macera.

Es vida, la suya.

Es su hermoso y duro camino. Eterno.

La casita del amor sin laberinto... y con paredes de coco y chimenea por dónde a cada anochecer Mary Poppins le pone charcos a los zancos de su sonrisa....

Un reto.

Que el parangón le haga feliz. Tanto, que siga creciendo dónde el silencio grita su nombre y el recuerdo mesa sus largas...















Ícaro


Ícaro



Ícaro








Niña no me cantes cigarras, ya... para... tu sonsonete


Jone Reed














Lupe


Trabajaba en la Guerrero, a pocas calles de la casa de Julián
y tenía 17 años y había perdido un hijo.
El recuerdo la hacía llorar en aquel cuarto del hotel Trébol,
espacioso y oscuro, con baño y bidet, el sitio ideal
para vivir durante algunos años. El sitio ideal para escribir
un libro de memorias apócrifas o un ramillete
de poemas de terror. Lupe
era delgada y tenía las piernas largas y manchadas
como los leopardos.
La primera vez ni siquiera tuve una erección:
tampoco esperaba tener una erección. Lupe habló de su vida
y de lo que para ella era la felicidad.
Al cabo de una semana nos volvimos a ver. La encontré
en una esquina junto a otras putitas adolescentes,
apoyada en los guardabarros de un viejo Cadillac.
Creo que nos alegramos de vemos. A partir de entonces
Lupe empezó a contarme cosas de su vida, a veces llorando,
a veces cogiendo, casi siempre desnudos en la cama,
mirando el cielorraso tomados de la mano.
Su hijo nació enfermo y Lupe prometió a la Virgen
que dejaría el oficio si su bebé se curaba.
Mantuvo la promesa un mes o dos y luego tuvo que volver.
Poco después su hijo murió y Lupe decía que la culpa
era suya por no cumplir con la Virgen.
La Virgen se llevó al angelito por una promesa no sostenida.
Yo no sabía qué decirle. Me gustaban los niños, seguro,
pero aún faltaban muchos años para que supiera
lo que era tener un hijo.
Así que me quedaba callado y pensaba en lo extraño
 que resultaba el silencio de aquel hotel.
O tenía las paredes muy gruesas o éramos los únicos ocupantes
o los demás no abrían la boca ni para gemir.
Era tan fácil manejar a Lupe y sentirte hombre
y sentirte desgraciado. Era fácil acompasarla
a tu ritmo y era fácil escuchada referir
las últimas películas de terror que había visto
en el cine Bucareli.
Sus piernas de leopardo se anudaban en mi cintura
y hundía su cabeza en mi pecho buscando mis pezones
o el latido de mi corazón.
Eso es lo que quiero chuparte, me dijo una noche.
¿Qué, Lupe? El corazón.

Roberto Bolaño





                                            "....Niña no me cantes cigarras, ya para tu sonsonete...."

Take me to...


Ícaro







Take me to church
Mi amante tiene humor (de risa fácil),
le entra la risa tonta en los funerales 
Sabe que todo el mundo lo desaprueba,
Debería de haber empezado antes a venerarla.
Si los cielos alguna vez pudieran hablar
ella sería su verdadero último portavoz.
Cada domingo se vuelve más sombría,
un veneno recién hecho cada semana.
"Nacimos enfermos" oíste que decían.
Mi iglesia no ofrece la absolución,
ella me dice "acude a rezar al dormitorio".
El único cielo al que seré enviado
será cuando esté a solas contigo.
Nací enfermo, pero me encanta,
exígeme que me cure.
Amén, amén, amén.
Llévame a la iglesia,
iré a rezar como un perro al santuario de tus mentiras.
Te contaré mis pecados para que puedas afilar tu cuchillo
Ofréceme esa muerte inmortal,
oh buen Dios, permíteme que te de mi vida.
(bis)
Si yo soy un pagano de los buenos tiempos,
mi amante es la luz del sol,
mantiene a la diosa de mi lado,
pero ella exige un sacrificio,
que seque el océano entero,
que consiga algo brillante,
algo sustancioso como plato fuerte 
ese caballo tiene buena pinta 
¿qué tienes en el establo?
Nosotros tenemos un montón de fieles hambrientos,
eso parece apetitoso,
eso parece abundante,
este trabajo da hambre.
Llévame a la iglesia,
iré a rezar como un perro al santuario de tus mentiras.
Te contaré mis pecados para que así puedas afilar tu cuchillo
Ofréceme esa muerte inmortal,
oh buen Dios, permíteme que te de mi vida.
(bis)
No hay maestros ni reyes cuando comienza el ritual.
No hay inocencia más dulce que nuestro dulce pecado.
En la locura y el barro de esa triste escena terrenal,
solo entonces soy humano,
solo entonces soy decente.
Amén, amén, amén, amén.
Llévame a la iglesia,
iré a rezar como un perro al santuario de tus mentiras.
Te contaré mis pecados para que puedas afilar tu cuchillo
Ofréceme esa muerte inmortal,
oh buen Dios, permíteme que te de mi vida.
(bis)






Proteo

Chuck Turner









Estrofa del verso, Proteo


O veraz es el cambio,
el meduseo Proteo,
lo amado y desamado
sin maniatadas lógicas,
la absurda zambullida
en lo remoto y ciego,
la senda del desastre
que te ha tentado siempre
a avanzar por lo oscuro
de un nunca visto bosque
de árboles inhumanos.


La vida te ha ofrecido
imprevistas derivas,
el riesgo de excavar
topo, túneles nuevos.


Pero la luz acecha
aun para lo enterrado.


Insiste en dar con ella.



Ida Vitale.   Mella y Criba (2010)




El globo rojo (1956)













miércoles, 18 de marzo de 2015

Duti frí





Sobre las tres de la madrugada, aeropuerto de Orly (Paris), Sonora cena algo sola...

...en el Miyou. Una vichyssoise templada. Un poco de lenguado a la plancha con verduritas. Deja las verduras. Un brioche de manzana. Un par de zumos de naranja. Y una cuajada. Sin miel, ni azúcar. Son algo más de las tres de la mañana. No come nada desde antesdeayer. El sábado apenas, el reloj de arena ha devorado su gula. Y la forja carnal, el péndulo de su metabolismo. Sólo agua. Mucha agua. Muchísima y algo de café, aguado claro. Ahora tras la bacanalfestínVersaillesL'Omelette... hambre, quemazón, agotamiento, cansacio, pesadez y un sueño guerrero, cabezón.  !!! A las penas, puñalás ¡¡¡  Agujetas y su pelo negro largo, arremolinado en dos coletas. Alborotando su flequillo con sus manos preciosas, resoplaba... 

Los hasta luegos tras la tormenta perfecta son un quizás, o un quién sabe.... pero siempre desasosiegan. Entristecen.

Orly hierve, bulle. El enlace con Munich, perdido. Y su neceser, aferrado a su vera. Siempre en contacto, visible. No debe facturar y eso la alivia, para cinco días, un bolso zurrón y él. Poco más. No hace falta mucho, para todo...

Orly siempre arde. Siempre es un hormiguero. Nunca te deja indiferente aunque te acostumbres a encontrar en las esquinas errantes miradas que te suenan, o en los bancos crupieres asaltacolumpios, encantadoras de palabras o ancianos jóvenes de cualquier rincón de otro mundo, niños ajenos a la ruleta de la vida prendados en su felicidad  y corbatas acartonadas tan estiradas que dan repelús, maletines vacíos y maletas muleta.. caras alegres y rictus cabreados, sonrisas cómplices y lágrimas truculentas... de quién sabe dónde, de dónde sabe quién... siempre perfuma la esencia de la aventura, de amores prohibidos, de duelos en ristre, de uniones fictias, de viajes hacia las estrellas o estrelladas hormigas que viajan para olvidar, de reencuentros, de cuentos de hadas pinochas, de miserias y penas, de anhelos vividos y de sueños que nacen, de alegrías y algarabia, de circos que dan vida a un nuevo hormiguero, cunasonrisas... Orly rezuma trasiego, nómadas... es un desierto de nadies, en una ínsula sin molinos de vientos...antiguos, nuevos. Los que vendrán... y los que por llegar, arroparán... desbaratarán...

No puede dormir. Desvelada, Sonora, entra al Relay, no puede leer... después al Photo-Vidéo-Son, no puede ver, ni escuchar, no se centra.... más tarde... se quita los zapatos y descalza se masajea los dedos de los pies, las plantas, los tobillos, hasta los gemelos... reventada... debe esperar hasta mediodía al enlace que la llevará, de nuevo, a su vida. La otra. Se apalanca en un butacón de cuero negro, enorme. Y mullida se recuesta y coge una pequeña libreta sin rayas, ni cuadrículas, un lápiz. Le encantan los lápices, el carboncillo y empieza a garabatear y dibujar, difumina... rostros y hechizos... rostros anónimos... hechizos que siempre son hijos de los recuerdos y padres de los deseos... matizando, deslizando... crea arte, magia, vida sobre el blanco, blandea perfiles y clava el momento, después con una toallita empapada seduce sus yemas a que el trazo se licue para lavarse las manos y desaparece de ellas, por arte de magia, el ingenio,... el arte plasmado, ya, para siempre sembrando el lienzo.

Cierra ese cofre de misterios y tesoros. Cruza el bolso zurrón con el neceser. Coloca los zapatos bajo el butacón. Pasa, mesa sus cabellos tras las orejas, y suspira....Presta atención al iPad, pone la alarma por si las moscas.... Habla un ratito con Largas Pestañas, y escucha una otra y vez "Warm in the Winter", una y otra, y otra, y otra vez. Concilia a la tardía duermevela. E intenta dormir....

Antes del último "Shout", antes de despertar al lunes piensa en Largas Pestañas, ya no está con ella. Se desnudaron (de nudos) cada uno en su lazo. En su propia vida.

Ha sido y estado, la cuarta entrega, y siempre cuando llega ese momento la incerteza se apodera de la querencia. Entristece, pero está alegre. Sabe que en cinco, seis semanas máximo volverán a cruzar las manos, las pestañas y los labios. A bailar sobre charcos.... A llover por Montparnasse y ver atardecer en el café Les deux Magots, pasear y paladear por Oberkampf, Norvins y la mágica Crémieux...

Largas, en tiempo real, musita... y fotograma a fotograma contempla desde la cámara de ella lo que ahora mascullan estas letras aturdidas. Débiles pero enraizadas.

Sonora sube el volumen....y tararea por lo bajini....:  

Love is in the air... love is in the air
We're warm in the winter
Sunny on the inside
Love is in the air
I'm crazy like a monkey
Ee ee / Oo oo!


....

No acaba la canción.... vencida, duerme como una preciosa niña acurrucada en el sueño de su vida. Un mechón rebelde y sus manos tendidas sobre su vientre, acaban también por sucumbir.

Sus manos. Serenas, cogidas, respirando sueños y rozando su vientre.

Es lo último que la cámara deja ver. 

Y colorín colorado éste duti frí.... .














O no.....

Ssssshouttttt






If ever you should look in the mirror
And wonder who it is that you are
And wonder what it is that you came for
Well… I know the answer
You're beautiful
You came from heaven
You came down to this place
To fill out the dark corners
With your everlasting light
And that's why… I love you







And that's why…
I love you
We love you

I love you
We love you
I love you
We love you
C'mon shout 

Hey shout
C'mon shout
Hey shout
Shout
Shout
Shout
Shout
Yeah you
I love you
We love you 

I love you
We love you




Ícaro

Cinco y no más


Katia  Shausheva



Era la noche como un suave infierno 
de diablos borrachos cantando 
a la luna de Tepoztlán. 
Bajo el sombrero de un árbol de estrellas 
brotaban corridos de amores 
quemados bajo el volcán. 

Cuando llegaste, de pronto una luz 
de luna escarlata cayó en catarata 
desde una pirámide. 
Sobre tu pecho colgaba una cruz 
y como un consuelo 
arropaba tu duelo 
el calor de una clámide. 

Y nos dijiste: "permítanme, 
voy a quedarme cinco minutos, 
cinco minutos, los que me quedan, 
y olvido el luto, 
cinco minutos, 
cinco y no más". 

Y esos minutos tomaron tequila, 
cantando, riendo, llorando 
a la luna de Tepoztlan. 
Y los relojes huyeron del tiempo 
cuando alguien te dijo: "Señora, 
las diosas nunca se van". 
Y despertaron al amanecer 
perdidos arrojos 
en tus negros ojos 
heridos por el dolor. 

Cuando dijiste: "amar no es perder", 
Sam Peckinpah, arriba, 
brindó con un "viva, 
Señora, ¡por el amor!" 

Y nos dijiste: permítanme... 
Knock, knock, knock, knocking' 
on Heaven's door...




Cinco minutos. Luis Eduardo Aute







...Bajo el sombrero de un árbol de estrellas brotaban corridos de amores quemados bajo el volcán.....

Calvary (2014)

El 2.014.... nos dejó deslumbrantes interpretaciones, personalmente mis favoritos, (el orden es indiferente todos son grandiosos... y tan sólo según el estado de ánimo y el entorno se va entremezclando y acentuando el efecto mariposa), son Brendan Gleeson y Michael Keaton, aunque si he de quedarme con uno me fascinó el ceño y el rictus de Brendan Gleeson, imparable. Casi podía tocarlo. Lo sentía a la vera. Su voz, su mirada. Tanto él como la cinta me dejaron ido, y me hicieron encontrar un testigo para el relevo....una marea con orilla.

Y un guiño a Alejandro González-Iñárritu. Maravilloso, eterno con su Birdman:

 "Nadie pregunta si es real o irreal, si tú eres verdadera o falsa. La pregunta sólo importa en el teatro. Y casi ni siquiera allí...".

Plano, secuencia... plano, secuencia.... ¿La vida.....? Secuencia, plano, experiencia, vitalidad... realismo. Tan real, que el teatro se convierte en plano, secuencia de cada uno de nuestros pasos....y la vida en cualquier teatro jamás soñado, siquiera pisado... Los espejos no reflejan las cámaras... un detalle, importante en Birdman y en la vida....



Mis majestuos@s del '14:


Brendan Gleeson  (Calvary)

Michael Keaton y Emma Stone  (Birdman)

Agata Kulesza  (Ida)

Milles Teller y J.K. Simmons  (Whiplash)

Juliane Khöler  (Dos vidas)

Toni Servillo  (La grande bellezza)

Ellar Coltrane y Patricia Arquette  (Boyhood)

Anne Dorval  (Mommy)

Carmina Barrios  (Carmina y Amén)
















Hace unas semanas la película chilena El Club (2015), de Pablo Larraín, ganaba el Gran Premio del Jurado en la Berlinale, tras despertar clamorosas ovaciones por su acercamiento cínico, atrevido y grotesco a una pequeña y marginada comunidad religiosa. En cierto modo, podemos encontrar una precursora de la inusual manera que tiene Larraín de enfrentarse a temas como la pederastia o la homosexualidad, en Calvary, de John Michael McDonagh. Ambos trabajos contraponen la Iglesia como institución a la ambigüedad moral de las personas individuales que forman parte de ella, a través de un tono entre irónico y trascendente. Sin embargo, la postura de Larraín hacia sus protagonistas no deja de ser en cierto sentido acusatoria, mientras que McDonagh toma un camino distinto: posicionarse a favor de un cura (supuestamente) íntegro que vive en un ambiente de hipocresía e ignorancia.




Calvary   forma un díptico (con visos, según parece, de convertirse en una trilogía) de crítica a la sociedad rural irlandesa con la anterior película de McDonagh, El irlandés (2011). Si su ópera prima era un thriller policíaco más claramente cómico y enérgico, Calvary, compartiendo muchos elementos con ella, es de naturaleza más contemplativa, y posee un trasfondo más espiritual. En su primera escena, durante una confesión, vemos la reacción en primer plano del protagonista, el padre James, que escucha cómo uno de sus feligreses le cuenta de forma muy cruda la manera en la que otro sacerdote abusó de él cuando era un niño, para posteriormente amenazarle con matarle siete días después.Afirma el padre James que lo peor que se puede decir de alguien es que le falta integridad. De este modo, él mismo se aplica dicha sentencia, resignándose a su fatal destino, pero intentando dejar antes solucionados algunos temas pendientes. Un personaje complejo y muy bien definido, que además cuenta con la entregada interpretación de un inmenso Brendan Gleeson, nominado al Premio del Cine Europeo. Frente a él, los demás personajes son tan bastos como era el del propio Gleeson en El irlandés, pero mucho más planos, y los actores tampoco contribuyen a sacarlos de los meros estereotipos.

La película está cargada de simbología, que acompaña durante todo el viaje al protagonista hacia su particular Monte del Calvario (que sería la playa del pequeño pueblo irlandés en el que transcurre la acción). Las referencias a este “Via Crucis” se consiguen a través de la constante presencia del poder de la muerte frente a los bienes terrenales. En este sentido, es muy significativa la irreverente actitud que uno de los personajes tiene hacia el cuadro Los embajadores, de Hans Holbein, conocido por su introducción de un crucifijo semi-oculto y una calavera anamórfica (recordemos que “calvario” y “calavera” tienen la misma raíz latina). Además, la banda sonora de Patrick Cassidy (que incluso recuerda de nuevo a la música de Arvo Pärt utilizada en El club), en contraste con temas folk americanos, contribuye a que a darle a la película el carácter solemne de western crepuscular que tiene.




More than Once

Ícaro












                              

                                         

miércoles, 11 de marzo de 2015

Ufffff....




Anabela Sequeira






La piedra a el silencio


Agotada. Acallado.

Amontonada. Amasando.

Arrinconada. Arrullando.

Advirtiendo. Amenazado.

Admirada. Adorado.

Atemporal. Altivo.

Ávida. Ahogado.

Le susurró ella a él, mientras ni la mano, ni una sola letra bailaba coja sobre la pérgola de áquel bosque de nadies:

-Puedes sonreír y seguir vivo. Puedes decir sin abrir el cielo a los sombreros que cubren tus ies, al techo de aquella austera y humilde cantinela sorda. Puedes, deberías cruzar esa seriedad que te envejece, mientras tus rasgos y tú hechizo esculpen ese tallaje de sal como si fueras un sastre en el museo de cera.

Siempre llegas más tarde de lo que crees.

Y él, sumiso, encontrado, maduro, presto. Sin aspavientos e imperceptible, de nuevo, como siempre, no soltó prenda, ni torció palabra. Ni se mordió la lengua, ni apretó su palma contra el muro de su paladar arcángel.

La dejó caer.

Y ella, de nuevo, como siempre, encontró a él donde el recuerdo es un mudo espejo en la senda perdida que nunca encontrará la boca de quien vive caminando sobre nubes de tierra prometida.

El silencio besó a la piedra.

Le llaman, camino....

Nunca llega más tarde de lo que uno cree.











Anabela Sequeira



Pasífae: Su madre, mi padre

Ícaro



Ícaro


A grandes rasgos... Cuenta la leyenda que Pasífae estaba casada con Minos, futuro rey de Creta, cuyas frecuentes aventuras amorosas le provocaban tremendos celos, que como era muy hábil en las artes de encantamiento, hechicería y astrología, consiguió que el rey Minos no pudiera tener hijos con sus amantes, que además tenían un desgraciado final.
Cuando Minos ascendió al trono, quiso ofrecer un sacrificio a Poseidón, suplicando al dios del mar que le enviase un toro como víctima y éste hizo surgir de las aguas del Mediterráneo un fiero y enorme toro blanco que, tras arribar a la playa, ofreció, con mansedumbre, la cerviz al cuchillo que iba a cometer el sacrificio. Minos, impresionando por la fuerza, la majestuosidad y la belleza del animal, resolvió no sacrificarlo y ofrecer a Poseidón otro toro en su lugar.
Irritado Poseidón por tal ofensa, inspiró en el toro un furor salvaje con el que arrasaba todo cuanto encontraba a su paso por la isla y en la reina Pasífae el deseo amoroso por el toro. Dédalo, que estaba al servicio de la casa real cretense, construyó en madera la estructura de una vaca, la revistió con una piel de vaca auténtica y, colocando a la reina en el interior, consiguió atraer la atención del toro, que no tardó en fecundar a Pasífae. De esta unión nació un extraño ser que tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro: el famoso Minotauro.





                                                                  
                                                      


                                                              

Ícaro
Ícaro

 Era el signo que le había elevado al trono y que, según la promesa del rey, tenía que ser ofrecido en sacrificio al dios de los mares, de donde éste lo había hecho emerger. Incumplido el voto, el castigo no se hace esperar: es de ley.
   Según el mito, irritado por tal incumplimiento, Poseidón vuelve furioso al toro y enloquece a la reina Pasífae, que desde entonces siente por la bestia un amor irresistible —no es el único caso de bestialismo que nos refiere la mitología— y no cejará en su empeño de unirse con él. Estaba a la sazón en la corte un hombre ingenioso, artesano y raro inventor que había huido de Atenas y buscado refugio allí; se llamaba Dédalo, y Pasífae —brillo, fulgor, luz para todos— recurrió a sus buenos oficios para consumar su monstruoso proyecto. El exiliado construyó con su arte una ternera de madera tan natural, que el animal cayó en el engaño y se apareó con ella —con Pasífae, que se hallaba oculta en su interior— y al cabo de los meses nació una monstruosa criatura, medio hombre, medio toro, que recibió el nombre de Minotauro, «el toro de Minos». El rey, irritado y lleno de vergüenza, recurrió también a la habilidad y destreza de Dédalo para que construyera un aposento en que viviera aquél, lejos de todos.
   El resultado de los trabajos de Dédalo fue el Laberinto, el palacio en que vivía Minotauro, un conjunto inmenso de piezas, pasillos, corredores, salones, del que era imposible —salvo para Dédalo— salir, y en que todo visitante, desorientado, perecía sin más, por no hallar la salida. Allí vivía el monstruo, y allí devoraba —dice el mito— los tributos que las ciudades tributarias de Minos remitían al rey. Según la leyenda, anualmente los atenienses enviaban a Creta siete parejas de jóvenes, siete varones y siete mujeres, que constituían su censo y serían pasto del Minotauro.
   El Laberinto es, hoy, un recuerdo imborrable de la civilización minoica, es el palacio de la labrys, del hacha, es el símbolo de una cultura en la que se rendía culto especial al toro. Quien viaja a Creta y visita Cnosos, no olvida el Laberinto.


Ícaro




Ícaro
Ícaro
                                       

...Y doro y adoro a esas lenguas hermanas que no dicen lo mismo pero se entienden, se respetan y esgrimen el ecomurmullosablefloretetirachinasbanjoflautadulce que suena igual en cualquier lugar de éste maldito horno.... ¿o era inframundo?; donde la carne empieza a comerse a los cabellos y cepilla el pestañeo, adoro la escaramuza, el retruécano, la canga y el perdón, el desliz, la errata y la tara, la arruga, el desdén y el orden perfectamente alterado.

Pero por encima de lo que el fuego aparenta.... me muero por las ascuas, las brasas, las vetas, las cenizas y la integridad.... y si el fuego arde, quema.

Y si el fuego enroceje, lloras.

Y si el fuego suena, crujes.

Y si el béndito fuego fuera humano, todos seríamos de sangre caliente.... que la gélida, la blanca, la lechosa sólo sirve para engendrar más fuego a los nueve meses.

De pequeño recuerdo el rebaño de moscas dibujando corazones en torno a la bestia brava, moribunda antes de ser rajada, sacrificada como una sandía.... y áquel río de inocencia desparramar, brotar, retar, fluir... la frontera entre lo que se debe hacer y lo que el gesto Pasífea...

El paté del alma.