Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

lunes, 27 de octubre de 2014

Se ha mojado el cielo

Gregor Raczynski







El tallaje me inquieta.

Un repelús maravilloso amalgama.... el enclave. Y un tejemaneje rutinario esclarece... el entuerto.


De clavar.

De claudicar.


De cabal.


De cabestro.


De cabizbajo.


De candado.

De cornucopia.

Sus alas copulan toda la sinergia de colores, endemoniadamente serenos y todo el esplendor de nuevos sabores, terriblemente particulares e indivisibles.


El matiz es un dulce veneno que nutre.


Tan en paz que me acongojo.


El palafrenero ciñe la canana a la sombra errante y la cascarillada palangana de porcelana refleja el hondo y mármoreo olvido de huellas añejas, rancias y estríadas. 


Quizás miccionar contra un muro de arenisca a dos palmos salpica sin lugar a dudas un par de detalles reveladores:

El primero es nítido, del charquito nace un barro íntimo que purga al siguiente paso.

Y el otro, dibujar ramas de árboles con el orín contra un paisaje amurallado de empinada arenisca alivia con meridiana ligereza las alforjas del  pasado que por llegar transita imperecedero en  ese yugo de mhiel o de hmiel.

Conclusión:

No hay  tentación que se resista a pisar charcos.


Y esas pícaras gotas de orina ardiente son jugosa fruta prohibida que el muro nos ofrece sin ofensa y sí con fruición tan alevosa como placentera.

Se ha mojado el cielo.

A la legua una lengua se deja morder.

El paladar siempre es un escondite....










viernes, 24 de octubre de 2014

Cuento chino: "El bostezo"


 Prefacio:



¿Miel.... o resina....? Ícaro


Quieto.

Se hallaba en el nudo de un valle de pizarras negras.

Sus palmas maniatadas, sus pies liberados.

Quid pro quo.

Y áquel tronco torcido, enhebrado 90º al averno buscaba sistemáticamente la cara oculta de la miel de su padre.

Pero las ramas, la sombra, siempre ellas... ensombrecían, entorpecían, disimulaban y difuminaban la claridad. La maldita y perdida luz. La resina de la querencia, la savia sabia...licuaba y nutría la nada de esperanza, de paciencia.

Coagulos en el alma.

Podía mover su testa, pero no sus brazos. Debía dar pasos, pero sus tobillos eran matorrales, zarzas y rastrojos.

Apenas dormía. Estar en pie, dificulta que la guardia se enrosque en la duermevela. Estar en pie y ser patada.

Llevaba meses en la misma posición. Incómodamente locuaz. Inhumanamente condescendiente y cómplice.

Seguía quieto.

Tan quieto, que los gusanos, las liendres, las larvas y la arenisca; el farfollar de la bruma y el lucero del polvo sembraron de cintura para abajo un jardín monstruoso.

Crecieron horrores, cangas, falacias, hiedras de traición. Se encaramaban por su cara oculta...los malos modos de castillos de aire negro. Las espinas troquelaban calaveras morales y las orquídeas se engullían, malvivían con los pétalos que la caja de las mariposas pudren, mustian y aderezan la casa invisible de los horrores.

Ese era su hogar, un lugar desencantado.

Un lugar donde los cuentos chinos se enmarcan y lo auténtico se cocina. Un páramo donde se da cobijo a los mayores pecados: la deslealtad, la deshonra, la indignidad, la desidia, la venta al por mayor que el Diablo amasa y engorda.

Y así, mientras transcurrieron los meses impávidos y turgentes, malolientes y endemoniados.

Los pies de uno volaron, las manos de ella se engrilletaron.

El alma de uno se liberó, y la otra se esclavizó.

El vivir fue para él, el malvivir de ella la corrompió.

Y todo, absolutamente todo, se deshilvanó con áquel bostezo que antes que la primavera traicionara al invierno, la miel de sus labios convirtió en la resina de una jaula que como cárcel voló al paraíso de los ciegos.

El edén estaba amortajado.

Y el horror sembrado.

Ahora crece el deliquio, la usura, la traición y el ocaso.

Desde ese bostezo, él libero sus manos para perfumar, sus ojos para volar, sus pies para nadar, sus sentidos para contemplar y su corazón para podar.

Ahora los cuentos chinos tienen precio. Un precio que la vida devolverá con creces y rubrica.

La anciana cornada de promesas enterró vivo al amor más puro y noble.

La arruga es bella y la belleza, intangible.

El amor es una arruga, un pliegue que el tiempo jamás bostezará.

Pero áquel cuento chino acabó por ser una verdad enferma.

Un bostezo traidor, desleal.

La magia de Voltaire, de nuevo ante la veleta de la vida.

"Nada nos hace más vulnerables que la soledad, excepto la avaricia".

¿Al corazón....?

Uno lo entregó en cuerpo y alma, ella lo vende por pura codicia y desamor.








Los que creen que el dinero lo es todo, hacen (de) todo por dinero.


Codicia (Pieter Bruegel The Elder, 1558)











Veneno para ratas. Sbarra, sombrero de ala ancha



Drew Bayless





“Como él, a vos te gustaría estar en un lugar donde las cosas fuesen amables, donde ya no te preguntes por que son tan importantes esas respuestas que no tenes. Sbarra es como el fuego, mientras más lo disfrutas más fuerte se hace”


A mí siempre me gustaron más los José Sbarra que los Julio Cortázar. Ahora el mundo es todo ese mongolismo ancestral de esta maldita raza en facebook, que escribe 500 pelotudeces juntas por minuto, y cree que esta en una situación de poder y jamás se sintió aterrado por la existencia. Ellos tienen los orgasmos en una jaula. A mí siempre me gustaron más los José Sbarra, esos tipos que saltan por encima de los decorados del amor. Saltan, mejoran su intimidad y dejan a la vida con los sobacos llenos de piojos y sexo. Tipos que se bancan el mono y la resaca por una noche enamorada de la vida. Escritores feroces que penetran con agujas de luz los misterios de la incertidumbre (OBSESIÓN DE VIVIR· ALEANA· MARC, LA SUCIA RATA· PLASTICO CRUEL· CIELITO.· MIEDO, YO?.· NO ENCIENDAS LA LUZ.· ANDY, PASEADOR DE PERROS.· EL BESO DEL VAMPIRO.· SOCORRO, NADIE ME QUIERE. Primer Libro de Autoayuda Infantil.· INFORME SOBRE MOSCU (póstumo). · LOS PTERODÁCTILOS· EL LIBRO DEL DESAMOR· BANG-BANG).

Ligarías un nuevo juego,con ojos al rojo vivo? A Sbarra le gustaba lo bueno, sin poesìa rococo y cagado de romàntico.Levantabas su vestido hasta el cuello y encontrabas a un niño escondido, un duende de once años. Un tipo ambicioso, estelar y cósmico al que no había guita que comprara su vida. Una vida peligrosa y libertaria, regida por el principio del placar; porque lo que importa es lo que haces de la noche a la mañana tu manera de vivir. Un tipo rapaz que no compartió la cultura de las relaciones amorosas hasta la perversión de la fidelidad y que por eso escribió “Plástico Cruel”; una novela que te cuenta que te hace falta éxtasis, tocarte más la pija, el alma. Un rayo de intensidad comiéndose el culo de la rutina burguesa. El placer de besarte con palabras, hasta tragarse tu conciencia: Un niño, Axel, cariñosamente llamado "el Cerdo"; que al llegar del campo, se enreda con una modosita de la ciudad, Linda Morris, ninguna Cieguita de la Stratocaster. Un comic vertiginoso, acido, retratado por la bohemia de Axel, el punto de ebullición entre la frivolidad extrema de Linda y los girones líricos descriptos por Bombón, poeta y puta.
José Sbarra murió de Sida en 1996, apasionado escuchando al misterio, tratando de apretar el gatillo de una 38, llorando en algún pabellón de un hospital. Jugando con los ardores de sus genitales y convertido en sonriente esqueleto!!!


Tomado prestado, literal, de:  http://chicospalidosparalamaquina.blogspot.com.es/2010/08/veneno-para-ratas.html









Alemania, año cero (1948)





 

viernes, 17 de octubre de 2014

Anoche me mordió un sueño



Drew Bayless


Alicia había partido la pera en dos.

Peinaba sus mechones tras las orejas, y el néctar lamía sus sienes. Sus muñecas convulsas, temblorosas, apaciguadas...cosquilleaban a sus lóbulos.

Viscoso, grumoso, denso.. los néctares se amalgamaban.

Su nuca estaba pegajosa, su espalda afrutada, blanquecina, pringosa. Sus nalgas a flor de piel, sudadas, fatigadas. Plegadas al conticinio.

Los dedos empalagosos, las uñas cortas a ras de yemas. Muy cortas. Rasgadas y como la palma de la mano, bocarriba.

El almíbar sobre el almohadón. Sin cuchillo. A pelo. Descarnadamente. Como dos cascarones pasados por aguacarnal. La sonrisa de su mirada alumbraba los restos de aquella noche mordida.

El vaho. El exceso de excesos. Vaho. Vahído.

La sábana calada. El frutero en el suelo. Bocabajo. Las persinas, cuadros. Y las cortinas, pinturas al óleo. Los vasos, madera que arde. Las lámparas, atril. La cama desnuda, más desnuda que nunca. Los cojines desplumados y las ropas, alfombras. La prenda de la dote. La dote, prendas. Sin techo alguno.. tan sólo el reflejo de las miradas. A cielo abierto. Cópula astral.

Olía a diezmo.

Olía más que a diezmo, a hermandad, a vientres lechosos. A ambrosía fundida, salpicada, uncida, azuzada, vertida.

El perfume sacro de la mejor batalla. La que ni vence ni se deja vencer. La compartida y aunada. La tórrida bacanal que la paredcabezal atestigua.

Alicia, jugaba con los trozos de pera mordida. La posaba en su mentón, y con su víbora lengua se pintaba los labios. Mordía sin acabar de apretar y saboreaba sin acabar de tragar. Desmenuzaba con su nariz cretense los perfumes que disimula el aire y convulsa la guerrhambre.

Y tan perra, encelada, entre el pulgar y el índice hacia algodones de pera...compota y mermelada de sentimientos y jadeos. Unos por dentro y otros a los cinco vientos.

...Alicia anoche me mordió un sueño. Bocabajo, el pecado parece verdad y bocarriba, mentira. Y así, mientras ella jugaba con los restos de pera, el agotamiento y el imparable abanico de abalorios... el repertorio fruncía el cansancio y se batía en duelo: ¿Qué es más sano y más gustoso.....? ¿Lavar la fruta... o pelarla....?

Aquella camaoasis, aquel barco de náufragos encontrándose entre dos aguas de nadie resultaba y era por sí sola la respuesta.

No le preguntes al tiempo, si corre o vuela.

No le digas, Alicia, a la pera... si mordida... sabe mejor que pelada o lavada.

Peras al vino. Dulces. A la leche. A la sangre. A la vida.

Mondar caricias sin morder el polvo...










La otra











Una en mí maté:
yo no la amaba.

Era la flor llameando
del cactus de montaña;
era aridez y fuego;
nunca se refrescaba.

Piedra y cielo tenía
a pies y a espaldas
y no bajaba nunca
a buscar «ojos de agua».

Donde hacía su siesta,
las hierbas se enroscaban
de aliento de su boca
y brasa de su cara.

En rápidas resinas
se endurecía su habla,
por no caer en linda
presa soltada.

Doblarse no sabía
la planta de montaña,
y al costado de ella,
yo me doblaba...

La dejé que muriese,
robándole mi entraña.
Se acabó como el águila
que no es alimentada.

Sosegó el aletazo,
se dobló, lacia,
y me cayó a la mano
su pavesa acabada...

Por ella todavía
me gimen sus hermanas,
y las gredas de fuego
al pasar me desgarran.

Cruzando yo les digo:
-Buscad por las quebradas
y haced con las arcillas
otra águila abrasada.

Si no podéis, entonces,
¡ay! , olvidadla.
Yo la maté. ¡Vosotras
también matadla!



Gabriela Mistral 










jueves, 16 de octubre de 2014

El fuego y el semen encienden....

 
Semen Call, Yianni Chrysostomidis



Martes, 4 de diciembre [1961]



[...]





La mano toma el vaso. Lo lleva a la boca. La boca traga agua. Hay bocas que tragan fuego. Otras, aire. Otras --muy pocas a causa de los prejuicios que aún sobrenadan-- semen. El agua apaga. El fuego y el semen encienden. A veces se traga vino: ello apaga y enciende. Pero el ruido de dos autos chocando agudiza el presentimiento de la muerte. Habrá tres o cuatro cadáveres, algunos intestinos en carnicería de exhibición, un dedo allí, otro falo aquí. Lo llaman accidente. También se tose. La sangre es más avara de lo que cree cuando se trata de toser. Tos prolongada por estertores y náuseas. No es un sonido desagradable. Pero es el de un hueso rompiéndose. Más desagradable es el dolor del útero, por ejemplo, a causa del temor a constatar su existencia haciendo uso del dedo índice. El dedo, allí, parece prolongarse, exactamente como un falo. Tocar lo húmedo blanco que duele agudamente no es alentador sino todo lo contrario.Es allí en donde el famoso verso de Esteban Mallarmé y su famoso hélas final cobra su sentido más hondo y oculto. De allí que una mujer sin útero sea, a veces, más feliz que un hombre sin falo. Porque si el falo duele se lo puede vendar como a un dedo y se puede afirmar que un falo vendado no es una desgracia. También son desagradables la comezón y el prurito anal. Lejos de la ninfomanía, la comezón y el prurito anal sugieren insectos al que las padece. Sería necesario poseer más de cien dedos para que el afligido por este mal halle calma y vuelva a sus cabales. Ni un pianista virtuoso surte satisfactoriamente las exigencias de su cuerpo si sólo posee diez dedos --los de los pies no son tenidos en cuenta pues su función consiste en mantener despierto el sentimiento de culpa de su posesor por no lavarlos a menudo--. Y a estos dedos nunca se los lava bastante: aun lo raros especímenes que los cepillan cada día han confesado sentirlos sucios (en el subconsciente).


Por eso hay que beber agua. El agua apaga. Pero no el fuego.





Alejandra Pizarnik



















Milagro en Milán (1951)






lunes, 13 de octubre de 2014

"Acompañar a una... es acompañar a toda una familia"








Carta: 12.10.2014
Barrio La Coma, Valencia







Os llevo en el corazón...

Os escribo desde otra realidad, desde otro mundo... este barrio de Valencia, periférico, con cerca de siete mil habitantes, de mil doscientas viviendas sociales, destinadas a familias con escasos recursos económicos.. la pobreza, se palpa, se siente...

Un barrio completamente aislado, en el que se han concentrado de forma brutal: el paro, la exclusión, el chabolismo vertical, el absentismo escolar, la suciedad, la dejadez... junto a ello se agolpan: sueños, luchas, deseos de salir adelante, sonrisas...generando desde el Barrio iniciativas de promoción e integración social.

De este barrio llegué a JM Sant Andreu y a la Llar Claudina y aquí he regresado. En estos años he encontrado un barrio más degradado, olvidado... como en punto muerto.

Las familias apenas sobreviven: sin trabajo, sin ingresos..se mantienen recogiendo chatarra, el mundo de la droga, pidiendo, empleando que es comprar al por mayor y vender a mayor precio del que compraron.. pero de la pobreza no se sale.

Hay también signos de esperanza... Reencuentros inolvidables: como con Jony un chico que dejé con doce años y ahora ya es papá de dos preciosas niñas. Quiere colaborar en el Proyecto de Menores en el que él de pequeñito disfrutó: Camí Obert.

Aquí estamos, una pequeña comunidad, cuatro religiosas de JM deseando dar lo mejor que llevamos dentro: compartiendo y aprendiendo cada día en esta realidad. La de los más pequeños...

Nuestro deseo: acompañar a la manera de Jesús, como Claudina, a la gente con la que nos cruzamos nos vinculamos... la mayoría de etnia gitana y musulmana. Toda inmersa en el mundo de la exclusión. Todo un reto.

Acompañamos dos retos: Camí Obert. Para la infancia, unos cincuenta y siete chavales que obtienen refuerzo escolar y ludoteca. Y con Promujer, a veintidós mujeres. Acompañar a una... es acompañar a toda una familia. En muchas ocasiones son ellas quienes llevan la responsabilidad. Lo habitual es que el marido esté preso por robar o traficar para dar de comer a sus hijos.

¿Sabéis? más de 900 jóvenes ni estudian ni trabajan aquí. Las puertas se les cierran. El día a día es más difícil...

Os animo a valorar lo que sois, ser solidarios, luchadores, humanos... a menudo me pregunto. ¿Y yo qué puedo hacer? ¿Qué haría Jesús? ¿Qué haría Claudina, hoy?.... Y a mi que me enseña la gente con la que comparto la vida.... Ojalá os contagie con estas preguntas.

Un abarcante abrazo para cada un@... me encanta saber de vosotr@s. Os sigo de cerca...

Desde La Coma con todo cariño, Ana.






martes, 7 de octubre de 2014

Noche y niebla



Manuel Mascarós








Del fondo de sus coturnos, ausencia. 

Apariencia de reina en harapos, nueve calles nuevas y sesenta esquinas dobladas como el pañuelo que nunca sonó. Los cubos de basura con sabor a fresa prensada y piel muerta de hombres que creen ser el sueño de orquídas de acero, de forja de chillidos colgados de una pared de miel.

Se clava muriéndose. Se cuelga bebiéndose. Se tumba en vida. Se fue, se ha ido, no está y el poder del recuerdo, de la puta presencia no tiene caché. 

Cada cerradura que nace de su venta, la compra de su angustia... en un puñado de años creció la demonia de su recuerdo y sus lágrimas comiéndose los gusanos que le dan de comer.

En la máscara de áquel silencio, atemporalidad.

Sobre la cepa del dolor, briznas de fé, leche negra.

Leche del amanecer, la bebemos en el crepúsculo, leche al anachecer. Negra, poderosa, trágica. La bebemos sin pedir.

Nos da la lengua y nos quita la sed.

Habitando en la alcoba sumisa, las gorgonas de sus falacias desprenden el líquido viscoso, blanquecino que recorren sus muslos de piedras abiertas a la cristalera del sinsentido y aunque se toque en silencio le habla a él. Y aunque se corra convulsa se acerca a sus blasfemias. Y aunque duerma a conciencia, la consciencia la desvela.

La perra se suelta el collar, el perro es leal. Ladran y se beben. El poder juzga la justicia de la ausencia y se acercan aunque no quieran.

Del fondo de su alma, la coja fé... la coge fiel. La toma, la envuelve y la lanza.

Y el poder, ese absurdo poder del aire se escapa en cada guiño, en cada vahido, en cada alarido.

Leche del amanecer que se regala sin pedir, que se da sin querer.

Las manos son como las veces, se pasan y las caricias se pasean.

Los muslos son como los años, se encanan y se restan del legado.

Su postura es inconformista, tranquila, pautada y silente.

Y ellas, la postura... ella.... son el trágico poder de haber llegado a las ruinas del muro, allí dónde el polvo disimula el rictus de haber tocado la gloria y alcanzado el final. Dónde cayeron los planes, las esquinas, los poderes ocultas y la luna madre.

Sucede.

Siempre ocurre de igual modo, el trajín escuece y camufla la senda, los detalles, la perspectiva, el espacio, el azuluz, la bilis y el algodón de nubes en forma de sierra y cucharas huecas.

Ahora, .... duerme allá donde los sueños se despiertan sin pestañear.

Susurra, susurra, susurra, susurra, no deja de abandonar al murmullo del aire que nadie atrapa y todos quisieran tocar, para sí.

Y ella cuando la negra leche no la confunde sino la encuentra vomita en silencio, sola, acurrucada... mientras le crecen los cabellos inconformistas, los años poderosos se rinden y la quietud se posa bajo sus uñas mordidas de entre sus pechos, ya cansados.

Ahora cuando el poder, ya aburre, consume.... la tragedia no es encontrarle sentido a la vida. Quizás... y sólo quizás.... la tragedia es recordar lo último que supo ver y sentir en sus adentros, de manera natural, de modo que brotó compartiendo un mechón de cabellos sin color, pero con toda la piel de la verdad.

Seguirá sucediendo.

Uno cierra los ojos, y lo ve absolutamente todo. 

No se necesita más que una pizca de silencio interior.

Y la paz te perdona para que creas que la leche es negra.

Se deja saciar.

Nos da la lengua y nos quita la sed.







Fight Test

Laura Marco




Prueba de lucha
Pensé que yo era listo, pensé que tenía razón
Pensé que era mejor no pelear
Pensé que era una virtud el mantener siempre la calma
Así que cuando llegó la hora de pelear
Pensé que me haría a un lado y el tiempo me daría la razón
Y tú serías el insensato

No sé dónde terminan los rayos de sol y empieza la luz de las estrellas
Es todo un misterio

Oh, pelear es defender
Si no es ahora dime cuándo
Sería la hora en que te pondrías firme y serías un hombre
Podría aceptar perder
Pero al rendirme, lloré y lamenté el momento
Oh, en el que yo fui el insensato

No sé dónde terminan los rayos de sol y empieza la luz de las estrellas
Es todo un misterio
Y no sé cómo decide un hombre lo que es correcto para su propia vida
Es todo un misterio

Porque soy un hombre, no un niño
Y hay cosas que no puedes evitar
Tienes que enfrentarte a ellas cuando no estás preparado para enfrentarte a ellas
Si pudiera lo haría, pero ahora estás con él, no arreglaría nada
Debería haber peleado con él, pero en su lugar le dejé
Le dejé llavárselo

No sé dónde terminan los rayos de sol y empieza la luz de las estrellas
Es todo un misterio
Y no sé cómo decide un hombre lo que es correcto para su propia vida
Es todo un misterio


Ida Vitale. Vuelta vital.



CUADRO

Construimos el orden de la mesa,
el follaje de la ilusión,
un festín de luces y sombras,
la apariencia del viaje en la inmovilidad.
Tensamos un blanco campo
para que en él esplendan
las reverberaciones del pensamiento
en torno del icono naciente.
Luego soltamos nuestros perros,
azuzamos la cacería,
la imagen serenísima, virtual,
cae desgarrada.

[237]





Crees descubrir lo secreto
-donde lo oscuro compite
con el azar y repite
sus modelos en secreto-
tocando un cielo concreto
con manos de la ilusión.
Finge un eco ser canción
nueva, que canta un hermano
y aunque tu te crees sano
te preparan tu poción.


[123]


Reducción del infinito.






El club de la lucha (1999)




"No sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo."








jueves, 2 de octubre de 2014

Si tanto falta es que nada tuvimos

Tim Hayes





Últimamente devoro libros. Me zampo de aire y carnalidad flatulante lo que el espacio gravita en proporción a los charcos por metro cuadrado.

Bagatelas.

Últimamente garabateo y ensayo, escribo y enguruño; diseño y trazo lo que está escrito en lo no vivido y lo que está por escribir ya vivido.

La ley de la gravedad.

Todo lo que pesa, cae. Y todo lo que cae, pesa.

Como Jodorowsky en una noche de otoño, me arrimo, me restriego a las sombras de las esquinas y a las callejuelas de puertas oscuras, laberínticas, sin pestillo... ni mirilla... y cual Ícaro párvulo y sumido: descifro y me nazco. Osito, diría: me reinvento. Pero el caso es que me nazco en cada noche mecida de cunas insondables, de camastros turgentes y de bozales, collares ancestrales. Uno intenta olvidar lo que ya es. Uno intenta obviar lo que no dejará de sentir por mil vidas que le toque terciar. En definitiva, cuestión de genes y cojones, de fé y valores, de asunciones y defunciones. Comulgo de rodillas y en pie lamo, lacero, fornico cual añejo orgasmo místico la pleitesía de esa feminidad lasciva e impúdica. Le doy toda el agua que merecen los adoquines carnales. Es lo que hay.

Si tanto falta es que nada tuvimos.

En otoño, todo es voluble. Anaranjadamente voluble y gratificante. Al esplendor se le caen las hojas de lo rutilante, al calor las gotas del conticinio, al azul la luz del haz, al recogimiento le crecen canas y a la reflexión arrugas en las ganas.

En otoño, todo es más lento. Los días cortejan noches largas, al alba le turban las manos maniatadas y al paso la cuchara de madera le vierte pizquita de laurel húmedo. Cuentan que ese laurel romano fresco envenenaba y que seco condimenta. Deberemos remojarlo para según el guiso...

En otoño, todo es más cierto. La primavera exagera, el verano atolondra y el próximo invierno siempre amortaja.

Últimamente he aprendido a convivir con mi millón de defectos, taras e inconsciencias, a cohabitar con los impulsos y lo adusto. A aprender que este mundo se viste de pie, olvidando que la cabeza es el corazón de la mejor prenda: el alma. O es el alma.... ¿la mejor prenda de nuestra vida?.... ¿Corazón...?

Si tanto falta es que nada tuvimos.

De todo aquello que engullí desde que el último marzo me parió, destacó mi libro de cabecera, me he divorciado (será hasta que Ida vuelva querido Ferrer) de "Fámulo" y ahora Ida, la gran Ida Vitale acompaña mis albas más tercas, más cerdas, más tiernas, más secas o copiosas, las más tristesfelices, las más felicestristes.. "Reducción del Infinito".
Quid pro quo, Ida.

Tu me das cada noche un Nanit, y yo ahora te pontifico lacayamente lo que tú sentías allende los mares y cada gotanoche me serena y me deja dormir un poco más en paz. Gracias Ida.

Hoy dejaré dos pequeñitas:




Marzo marítimo mana fulgores.
Jugos súbitos entre las copas
brindan por el misterio
de este tiempo vacío de magia
pese a su bando de prodigioso,
prodigante otoño.
Nada, sino los modos del sueño,
habrá cambiado. Nada,
excepto los alivios del olvido.
Condiciones de luz y de desánimo.
Y no hay Madagascar incandescente.

[155]



y la preciosa


GOTAS


¿ Se hieren y funden ?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizás van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.

[37]





                                          "......Alguien por encima me mira con ojos tiernos....."