Los cuatro puntos cardinales son tres: el Norte y el Sur.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Erratic diary I






111


La diagonal perfecta se convierte en un globo sonda. Del "suma" y sigue, el Hilton pide la hora para cenar en Trevi. Los zapatos en el banco. Mustela en los párpados. Y el rictus desangelado. Es una época madura. Casi mística. Se adivinan pocas piedras y todo guijarros. Ninguna miga y el mantel liso, aterciopelado, oval. 

Las manos a la vera, entre el aire y el espacio.

Necesario.













104


Chesterfield le susurra a Winston: "Fúmate la agonía. Bébete la lucha. Desarma a la impaciencia. Hilvana sábanas de mariposas."

Winston, asiente sin trajinar palabra.

Chester, desboca un papelillo y ciñe la vitola. Se sienta sobre el paquete enguruñado. Y pellizca el pitón de la boquilla.

Winston, se mira los pezones.

Chester, sonríe.

Entre ellos hay cuatro palmos de aire y un olor indecible.

Winston, ayurvédicamente uncido se frota las cicatrices mientras rompe con la mirada los ceros a la izquierda que Chester bocanea.

Luz cálida.

Dos ambientes.

Ni una sola palabra. "Paque"...

Y en esa errática situación.

Los dos toman el plástico que da sustento al orden. Al desfiladero del desgüace.

Winston toma su codo, se rasca y huyendo de miradas sostenidas, sucumbe.

Chester sorprendido alza la ceja y le guiña un clic de mechero.

El cenicero arde. Y el humo les dispersa.

"1.30 Tot ok".

Ayu, se "descongoja".












103


Kosta Boda no vive en el fulgor, ni es intocable.

Si se cae, se rompe.

Si se roza, enmudece.

Si se lesa, sangra.

Si se recrudece, el monstruo del frío hielo derrite sus alas de vidrio, y frágil, tan frágil que un suspiro las arropa hasta 1742.

Kosta Boda no mora en Chuchelandia.

Las zarzas, el camino, el cortafuegos, el charco y las llaves maestras están dentro.

Y mientras se relamen las ganas, el plato sucio hace juego con los vasos.

Knarra oscurece y Norman dió con la clave:

Difumina. Difumina. Difumina.

A contraluz.